
El sentimiento de venta representa la percepción colectiva de que el precio de un activo probablemente disminuirá en el corto plazo. Se detecta mediante indicadores como el volumen de ventas, posiciones cortas y análisis de opiniones en plataformas financieras. Un sentimiento de venta intenso puede presionar los precios hacia abajo, pero también puede señalar un punto de inflexión si el mercado está sobrevendido. Los operadores lo utilizan para identificar oportunidades de compra en niveles bajos o para cerrar posiciones antes de una caída más profunda. Es importante combinarlo con análisis técnico y fundamental para evitar operar en tendencias de pánico. Este indicador ayuda a comprender el comportamiento emocional del mercado y a tomar decisiones más equilibradas.